El Brujo Castro: sinónimo del folclor alajuelense.

Don Gilber “El Brujo” Castro es un auténtico alajuelense. Músico, cantante, compositor y humorista. Con una vida llena de éxitos y una vasta experiencia, es capaz de componer una canción en pocos minutos. Así sucedió hace pocos días en una visita que realizamos a su casa de habitación. La canción: “En la Ciudad de Los Mangos” escrita, tocada y cantada por él mismo es un repaso de la cotidianeidad del paisaje y costumbres que identifican a una ciudad muy costarricense, donde bajo árboles de mango se tejen todo tipo de historias en el parque central de Alajuela. Y es que justamente el tema nace a solicitud del locutor Donaldo Fonseca para esta revista, en su programa de Radio Libertad 570 AM. El Brujo tomó el reto y en pocos minutos logró componer la hermosa melodía. Su repertorio abarca más de 180 composiciones en todos los ritmos, con las que ha llevado el mensaje tico a lugares tan distantes como Portland, Arizona (EEUU), ciudad a la que hace un mes le compuso un tema que puede verse en la televisión local. Y es que la colonia tica aprecia y disfruta su talentosa voz y guitarra en el Restaurante Tico La Casa del Pollo, de Jorge Zúñiga, hijo de Miguel Salguero, uno de sus grandes amigos.Con letras y composiciones originales ha participado activamente de trabajos muy recordados con Miguel Salguero, Zoilo Peñaranda, Olegario Mena, Lencho Salazar, Lucho Ramírez, Jorge Méndez, Emeterio Viales, María Mayela Padilla y Carmen Granados, entre otros grandes del folclore nacional. Dice el Brujo Castro “que el folclore costarricense ha venido a menos y debemos rescatarlo; los tiempos han cambiado y los jóvenes valores deben ponerse metas en el rescate de la identidad de nuestras características como costarricenses. Eso no debemos perderlo” -añade-. Se queja además “de las radioemisoras y televisoras que no cumplen con el porcentaje de música nacional que por ley deben sonar en sus frecuencias, es una barbaridad que no se cumpla”, indicó.
Su apodo le llegó de jovencito en tiempo de mejengas escolares, recuerda con humor: “… cuando mi compañero Pinocho Cabezas me gritó: “Pásame la bola Brujo”, al no recordar mi nombre de pila y referirse a los colochos parados del momento”. Así nació El Brujo Castro, como todo buen alajuelense.
Su pasión por el fútbol lo llevó a jugar en Liga Deportiva Alajuelense (1953-61). Formó parte del equipo de jugadores del primer Tri-campeonato de la Liga en los años 1958- 59- 60.
Fue directivo y miembro de mercadeo, prensa y relaciones públicas de La Liga y creó el Himno oficial de la institución en 1992. Trabajó en el Banco de Costa Rica donde realizó carrera y se pensionó como gerente tras 30 años de exitosa labor. Está casado hace 55 años con María de los Ángeles Chavarría Portuguéz, de cuya unión nacieron cinco hijos: Gilbert, María de los Ángeles, Rita María, Rosa Elena y Celina. Con ellos, diez nietos y dos bisnietas. A sus 76 años su pasión por la música y la vida lo mantienen con buena salud, y siempre procurando una canción y un buen chiste. De hecho por estos días se encuentra grabando un tema a Palmar Norte entre varios trabajos de su variado repertorio.
Sin duda, Gilber El Brujo Castro es uno de los mejores representantes de la llamada Ciudad de los Mangos.

 

En la Ciudad de los Mangos

Letra y música“El Brujo” Castro

En la ciudad de los mangos
reina la longevidad,
es el calor de la gente
que brinda felicidad.

En la ciudad de los mangos
De todo puede pasar
Que le encajen un apodo
ya es costumbre familiar.

En la ciudad de los mangos
Hay un parque sin igual
Es el Juan Santamaría
nuestro héroe nacional.

En la ciudad de los mangos
En deporte ni se diga
que equipazos más tremendos
Son el Carmen y la Liga.

En el parque de los mangos
Existe gran variedad
Hay conciertos hay palomas
Lindas ferias de verdad.

En la ciudad de los mangos
Que es un pueblo de admirar
En el día nacen cuentos
y en las noches a rezar.

En la ciudad de los mangos
Muchos artistas se dan
Personajes muy queridos
Unos vienen y otros van.

En la ciudad de los mangos
De paraje sin igual
el Poás y sus montañas
Son orgullo nacional.

En la ciudad de los mangos
Se respira con placer
Tiene clima muy sabroso
Que la hace embellecer.

En la ciudad de los mangos
Se unen pueblos a orar
A pedirle al poderoso
que reine siempre la paz

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